La gnoseología

La gnoseología (del griego γνωσις, gnosis, ‘conocimiento’ o ‘facultad de conocer’, y λόγος, logos, ‘razonamiento’ o ‘discurso’), también llamada teoría del conocimiento, es una rama de la filosofía que estudia la naturaleza, el origen y el alcance del conocimiento.1 2 La gnoseología no estudia los conocimientos particulares, como pueden ser el conocimiento de la física, de la matemática o de nuestro entorno inmediato, sino el conocimiento en general, aunque puede hablar sobre los límites y el fundamento de otros conocimientos particulares (por ejemplo, al dilucidar qué valor tiene una “medida” usada por la física). Estudia la naturaleza, el origen y el alcance del conocimiento, es decir que estudia el conocimiento en general.

Los problemas en torno al conocimiento son centrales en la filosofía y su consideración se inicia con la filosofía misma, especialmente con Platón, en especial en su diálogo titulado Teeteto. Prácticamente todos los grandes filósofos han contribuido a la gnoseología.3

Es obvio que otras disciplinas también se ocupan del conocimiento, pero desde otros puntos de vista. La psicología lo hace encarando los aspectos de la vida mental que en el conocer están implícitos. La lógica también se ocupa del tema, pero sus miras están puestas en la corrección o incorrección de las proposiciones y de los razonamientos o argumentaciones, y no en la relación entre el conocimiento y el objeto del mismo. La ontología, a su vez, también se ocupa de gnoseología, pero atendiendo al objeto, a la naturaleza de los objetos del conocer, a su clasificación en reales o ideales (matemática y lógica).

La epistemología (del griego ἐπιστήμη (episteme), “conocimiento”, y λόγος (logos), “estudio”) es la rama de lafilosofía cuyo objeto de estudio es el conocimiento.

La epistemología, como teoría del conocimiento, se ocupa de problemas tales como las circunstancias históricas, psicológicas y sociológicas que llevan a la obtención del conocimiento, y los criterios por los cuales se le justifica o invalida, así como la definición clara y precisa de los conceptos epistémicos más usuales, tales como verdad,objetividadrealidad o justificación. La epistemología encuentra ya sus primeras formas en la Grecia Antigua, inicialmente en filósofos como Parménides o Platón.

En Grecia, el tipo de conocimiento llamado episteme se oponía al conocimiento denominado doxa. La doxa era el conocimiento vulgar u ordinario del ser humano, no sometido a una rigurosa reflexión crítica. La episteme era el conocimiento reflexivo elaborado con rigor. De ahí que el término “epistemología” se haya utilizado con frecuencia como equivalente a “ciencia o teoría del conocimiento”.

Diversos autores distinguen la gnoseología, o estudio del conocimiento y del pensamiento en general, de la epistemología o teoría del modo concreto de conocimiento llamado ciencia. Para otros autores, sin embargo, el término “epistemología” ha ido ampliando su significado y lo utilizan como sinónimo de “teoría del conocimiento”.

Por otro lado, las teorías del conocimiento específicas son también epistemología; por ejemplo, la epistemología científica general, epistemología de las ciencias físicas o de las ciencias psicológicas.

No se debe confundir a la epistemología con:

  • La gnoseología: Muchos autores franceses e ingleses identifican el término “epistemología” con lo que en español se denomina “gnoseología” o “teoría del conocimiento”, rama de la filosofía que se ocupa del conocimiento en general: el ordinario, el filosófico, el científico, el matemático, etc. De hecho, la palabra inglesa “epistemology” se traduce al español como “gnoseología”. Pero aquí consideraremos que la epistemología se restringe al conocimiento científico.
  • La filosofía de la ciencia: La epistemología también se suele identificar con la filosofía de la ciencia, pero se puede considerar a esta última como más amplia que la epistemología. Algunas suposiciones que son discutidas en el marco de la filosofía de la ciencia no son cuestionadas por la epistemología, o bien se considera que no influyen en su objeto de estudio. Por ejemplo, la pregunta metafísica de si existe una realidad objetiva que pueda ser estudiada por la ciencia, o si se trata de una ilusión de los sentidos, es de interés en la filosofía de la ciencia, pero muchos epistemólogos parten de que sí existe, o bien consideran que su respuesta afirmativa o negativa es indiferente para la existencia de métodos de obtención de conocimiento o de criterios de validación de los mismos.
  • La metodología: También se puede diferenciar a la epistemología de una tercera disciplina, más restringida que ella: la metodología. El metodólogo no pone en tela de juicio el conocimiento ya aceptado como válido por la comunidad científica sino que se concentra en la búsqueda de estrategias para ampliar el conocimiento. Por ejemplo, la importancia de la estadística está fuera de discusión para el metodólogo, pues constituye un camino para construir nuevas hipótesis a partir de datos y muestras. En cambio, el epistemólogo a la vez podría cuestionar el valor de esos datos y muestras y de la misma estadística.

Anno Domini

Era Común (ECE. C. o e. c.) y antes de la Era Común (AECa. E. C. o a. e. c.) son designaciones alternativas al empleo de las expresiones «después de Cristo» (d. C.) y «antes de Cristo» (a. C.). Para referirse a la Era Cristiana, el latín emplea «A. D.» —Anno Domini, es decir, «año del Señor».

Las designaciones Era Común y antes de la Era Común son usadas por académicos y científicos de todas las confesiones debido a su neutralidad, puesto que los términos «a. C.» y «d. C.» poseen un matiz religioso.1

En algunas ocasiones, en lugar de E. C. se puede encontrar la abreviación e. v. (en latín, era vulgaris: «era común»).2

En arqueología suele utilizarse la denominación «antes del presente» (AP) que por convención se refiere al año 1950. Un fechado radiocarbónico con una antigüedad de 4000 años AP, equivale aproximadamente a la expresión 2000 a. E. C. (dos mil antes de la Era Común, que equivale a decir, 2000 antes de Cristo).

Al igual que en el caso de la Era Común, la Ortografía de la lengua española publicada en 2011 en México también registra las abreviaturas «a. n. e.» (antes de nuestra era) y «d. n. e.» (después de nuestra era).20 Esto significa que también en este caso hay un reconocimiento por parte de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española acerca del uso de esta abreviatura.

  • El calendario gregoriano se ha convertido en un estándar global después de siglos de dominación política, cultural y militar de Occidente. Por lo tanto, sería conveniente presentarlo de la manera más neutral posible ante otras culturas que se han visto obligadas a adoptarlo.8
  • Por otra parte, en el marco del actual cuestionamiento a la historicidad de Jesús, junto a ello se ha cuestionado la alusión a su nacimiento como un hito válido para establecer un criterio de corte entre eras históricas.9 10 11 12
  • Y aún asumiendo como un hecho la existencia de Jesús, la etiqueta «Anno Domini» es ciertamente errónea en lo que se refiere al nacimiento de Jesús de Nazaret que, probablemente ocurrió antes del 4 a. C. (que fue el año de la muerte de Herodes el Grande).13
  • La expresión «Anno Domini» (que significa literalmente ‘año del Señor’) sería útil sólo si precede al número de los años. Por ejemplo: A. D. 655. Pero cuando se usa con el número de los siglos (y otras unidades de tiempo, como décadas y milenios) genera problemas gramaticales: A. D. siglo VII, significaría literalmente: ‘En el año del Señor siglovii’, es decir, un error sintáctico de concordancia. En cambio la referencia EC evitaría ese problema. Por ejemplo: «era común, siglo xxi».

El calendario occidental no es el único en el mundo. Existen muchos otros, como los siguientes: