demografía

CURSO DE DEMOGRAFÍA

MÓDULOS UNIVERSITARIOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE

La demografía (del griego δήμος dēmos ‘pueblo’ y γραφία grafía ‘trazo, descripción’ –estudio de la población–) es la ciencia que tiene como objetivo el estudio de las poblaciones humanas, de su dimensión,estructura, evolución y características generales.

La demografía estudia estadísticamente la estructura y la dinámica de las poblaciones, así como los procesos concretos que determinan su formación, conservación y desaparición. Tales procesos, en su forma más agregada, son los de fecundidad, mortalidad y migración: emigración e inmigración.1

Transición demográfica

La transición demográfica es una teoría demográfica que explicaría el paso de un régimen demográfico preindustrial, presidido por altas tasas de mortalidad y natalidad a otro industrial con un fuerte incremento de la población y posteriormente postindustrial, con tasas muy bajas de mortalidad y natalidad. Aunque en principio quería dar cuenta, básicamente, de los cambios demográficos provocados por la revolución industrial, su utilización, aunque con críticas y limitaciones, está en muchos sentidos vigente, ya que puede decirse que ha constituido un paradigma en la demografía de buena parte del siglo XX.1 2

Inicialmente la transición demográfica pretendía explicar la relación entre los cambios demográficos y los cambios socioeconómicos que se produjeron en el siglo XVIII en los países desarrollados de Europa y por tanto establecer una relación de causalidad entre población, desarrollo y crecimiento demográfico.

Glosario De Conceptos Políticos Usuales

TRANSICIÓN DEMOGRÁFICA: Este concepto se emplea para designar un período característico dentro de la evolución demográfica de países que comienzan a vivir un proceso de modernización. Las sociedades tradicionales se caracterizan por una alta natalidad y una alta mortalidad (sobre todo infantil) por lo que el crecimiento demográfico es lento. Las sociedades que comienzan un proceso de modernización, pronto ven reducir su índice de mortalidad infantil, sobre todo por la importación de medicina moderna desde los países avanzados y la difusión de nuevas normas de higiene, mientras su índice de natalidad permanece alto, acorde con las pautas culturales tradicionales. Se produce entonces una “explosión demográfica” que luego cede, cuando se adoptan nuevas pautas reproductivas, características de las sociedades modernas, y entonces reaparece el lento crecimiento demográfico, en un nuevo contexto socio-cultural.


Enlaces relacionados:
GLOSARIO DE CONCEPTOS POLÍTICOS USUALES completo en PDF (para imprimir, 99 páginas, 610 Kb)

La Transición Demográfica en América Latina

Basado en : BID/CEPAL/CELADE, (Banco Interamericano de Desarrollo/ Comisión Económica para América Latina y el Caribe/ Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía),
Impacto de las Tendencias Demográficas sobre los Sectores Sociales en América Latina, Santiago.

Los cambios demográficos de los últimos decenios se insertan en el denominado proceso de transición demográfica. Si bien el concepto de transición demográfica tuvo su origen en el intento de explicar la relación entre los cambios demográficos y los cambios socioeconómicos en Europa durante el siglo XVIII, su uso se ha extendido hasta el presente, tanto porque se refiere a procesos demográficos identificables aun en diferentes situaciones históricas, como por el hecho de que constituye una propuesta -siempre vigente- de explicación de la dinámica demográfica a la luz de sus interrelaciones con los factores sociales, económicos y culturales (Zabala de Cosío, 1992).

La transición demográfica ha sido descrita como un proceso de larga duración, que transcurre entre dos situaciones o regímenes extremos: uno, inicial, de bajo crecimiento demográfico con altas tasas de mortalidad y fecundidad, y otro, final, de bajo crecimiento pero con niveles también bajos en las respectivas tasas. Entre ambas situaciones de equilibrio se pueden identificar dos momentos principales. El primero, en el que la tasa de crecimiento de la población aumenta como consecuencia del descenso de la mortalidad, y el segundo, en el que dicho crecimiento disminuye, debido al descenso posterior de la fecundidad. En qué magnitud y a qué velocidad cambia la tasa de crecimiento, dependerá de la velocidad y del momento en que comienzan a descender la mortalidad y la fecundidad (Chesnais, 1986).

En el marco de este esquema, América Latina se encuentra, como señalaron Chackiel y Martínez (1993), “transitando la fase de disminución de la fecundidad, que se ha producido en forma rápida, después de haber experimentado cambios importantes en la mortalidad desde antes de la segunda mitad del siglo -aunque todavía con un amplio margen de posible reducción-, con el resultado de una tasa de crecimiento en descenso”.

El término Segunda transición demográfica (STD) o teoría de la segunda transición demográfica, en demografía y demografía social y sociología, se aplica a los cambios en la constitución y reproducción de las familias después de la segunda guerra mundial que explicarían fenómenos de los que no daba cuenta la teoría tradicional de latransición demográfica. Esta segunda transición demográfica incluye, además del descenso de la mortalidad de la Teoría de la Transición Demográfica o TTD un fuerte descenso de la fecundidad y la aparición de la migración como elemento relevante demográfico1 que afecta básicamente a los considerados países industrializados2

Los doce apóstoles de México

Los doce apóstoles de México, también conocidos como los doce apóstoles de Nueva España, fue un grupo de doce misioneros franciscanos que llegaron al recién fundado virreinato de Nueva España en mayo de 1524 con el objetivo de convertir al cristianismo a la población indígena. El grupo estaba compuesto por:

Cuando Hernán Cortés se disponía para su expedición hondureña, después de desembarcar en Ulúa el 13 ó 14 de mayo de 1524, llegó a México el 17 ó 18 de junio del mismo año la primera nutrida misión de doce franciscanos de la Observancia, hecho histórico de notable relieve, pues con ellos comenzó en Nueva España la evangelización ordenada y metódica. Una corazonada del Ministro General de la Orden franciscana, Francisco de Quiñones, asumida por el mismo Romano Pontífice, en 1524, le impulsó a enviar a Indias «un prelado con doce compañeros, porque éste fue el número que Cristo tomó de su compañía para hacer la conversión del mundo».

La prelacía recayó sobre la rica personalidad de fray Martín de Valencia. Le acompañaron: fray Francisco de Soto; Martín de Jesús o de la Coruña; Juan Juárez (o Suárez), quien, junto con fray Juan de Palos, hermano laico, murió en Florida; fray Antonio de Ciudad Rodrigo, quien se distinguió como hábil gobernante y defensor de los derechos de los indígenas; Toribio de Benavente o «Motolinía», fino observador de la naturaleza y de las costumbres de los nativos e infatigable escritor; fray García de Cisneros, primer Provincial de la recién creada Provincia; Luis de Fuensalida, quien renunció a la mitra de Michoacán; fray Juan de Ribas, defensor a ultranza del mantenimiento del espíritu de la reforma religiosa; fray Francisco Jiménez, quien recibió ya en Nueva España la ordenación sacerdotal, hábil canonista; y, por último, fray Andrés de Córdoba, también hermano laico.

Fieles a la consigna de no claudicar jamás de la pobreza franciscana, al desembarcar después de la larga travesía recorrieron a pie y descalzos las sesenta leguas que separan el puerto de Veracruz de la ciudad de México. Hernán Cortés los recibió con muestras de veneración y los agasajó solemnemente. Los franciscanos fueron un aldabonazo para los españoles y un descubrimiento para los indios. El contraste resultaba llamativo. Les seguían y les rodeaban los indios sin parar, hablando en el idioma local, del que los piadosos hijos de San Francisco no sacaban en limpio más que una constante repetición de la palabra «motolínea».

La insistencia de los nativos les picó la curiosidad y preguntaron qué significaba aquel vocablo. Les contestaron que quería decir «pobre» o «pobres». El impetuoso fray Toribio de Benavente, llevado de su entusiasmo, hizo de aquella palabra india su propio apellido. Una vez asentados en la región, pidieron a los caciques y principales que les enviasen sus hijos para educarlos en la fe cristiana. No les resultó fácil convencer a los respectivos progenitores, pero no se desalentaron, y los colegios franciscanos resultaron una institución de primer rango en el México cristiano. Además, se convencieron pronto de que era necesario dominar el idioma de los nativos y llegaron a ser maestros en un menester tan humanista. Celebraron un Capítulo franciscano y dividieron la extensa región en cuatro provincias, que fueron la base de la definitiva organización franciscana en tierras mexicanas.

El mexicano Carlos Pereyra observó, ya hace años, un fenómeno muy curioso, por el cual los hispanos europeos, tratando de reconciliar a los hispanos americanos con sus propios antepasados criollos, defendían la memoria de éstos. Según eso, «el peninsular no se da cuenta de que toma a su cargo la causa de los padres contra los hijos» (La obra 298). Esa defensa, en todo caso, es necesaria, pues en la América hispana, en los ambientes ilustrados sobre todo, el resentimiento hacia la propia historia ocasiona con cierta frecuencia una conciencia dividida, un elemento morboso en la propia identificación nacional.

Ahora bien, «este resentimiento -escribe Salvador de Madariaga- ¿contra quién va? Toma, contra lo españoles. ¿Seguro? Vamos a verlo. Hace veintitantos años, una dama de Lima, apenas presentada, me espetó: “Ustedes los españoles se apresuraron mucho a destruir todo lo Inca”. “Yo, señora, no he destruido nada. Mis antepasados tampoco, porque se quedaron en España. Los que destruyeron lo inca fueron los antepasados de usted”. Se quedó la dama limeña como quien ve visiones. No se le había ocurrido que los conquistadores se habían quedado aquí y eran los padres de los criollos.»

Esta anécdota le paso a mi hermano pero al revés en Madrid. Le decía el madrileño: «Nosotros los españoles conquistamos América.» A lo que contesto Carlos: «Los que conquistaron América fueron mis abuelos, los tuyos se quedaron aquí.»

¿Cómo se explica si no que unos miles de hombres sujetaran a decenas de millones de indios? En La crónica del Perú, hacia 1550, el conquistador Pedro de Cieza se muestra asombrado ante el súbito desvanecimiento del imperio incaico: «Baste decir que pueblan una provincia, donde hay treinta o cuarenta mil indios, cuarenta o cincuenta cristianos» (cp.119).

Coloquio de los doce. Diálogos de los Tlamatinime con los doce franciscanos en 1524.

Coloquio de los XII

coloquio de los XII. Capitulo VII

En los enlaces arriba se pueden consultar los dos capítulos completos.

Iraburu, José María (2003). Hechos de los apóstoles de América (en castellano) (3ª edición). Pamplona: Fundación Gratis Date. p. 558. ISBN 84-87903-36-3.

La Historia verdadera de la conquista de la Nueva España

La Historia verdadera de la conquista de la Nueva España es una obra de Bernal Díaz del Castillo, que fue uno de los soldados participantes en la mayoría de las jornadas de la conquista de México en el siglo XVI.

Los biógrafos de Díaz del Castillo coinciden en que 1568 fue la fecha de la conclusión del manuscrito. Una copia manuscrita llegó a España en 1575 (en el siglo XVI era habitual la circulación manuscrita de las obras), la cual sirvió de base a la primera edición impresa, que fue publicada póstuma en 1632;1 2 de ella existen dos ediciones diferentes en la que consta el año 1632 en portada, pero sólo una fue impresa “verdaderamente” en ese año, aunque con dos variantes de estado (que no de edición); la segunda es una falsificación o edición contrahecha que imita la primera variante de estado y fue hecha a finales del siglo XVII o principios del XVIII, aunque muchos siguen considerándola primera edición.

La auténtica primera lleva una portada calcográfica de Juan de Courbes y sus dos variantes o estados, según fundamenta el estudio tipobibliográfico exhaustivo de Carlos Fernández González,3 se distinguen en que una cuenta con un capítulo final que no tiene la otra y corrige dos erratas tipográficas (en la signatura Ii3 y en el año de apostilla marginal en el f. 251v), además de otros rasgos diversos.2 Es una obra de estilo cautivador desde las primeras líneas. Nos narra el proceso de la conquista de México de una manera ruda, aunque sencilla, ágil y directa. Cada página es un retrato pintoresco plagado de detalles. Leer su libro es transportarse al pasado y vivir al lado de un soldado todos los sucesos de la conquista: descripciones de lugares, relatos de personajes, anécdotas, críticas agudas y angustiantes relaciones de fatiga y peligros enfrentados.

Cada uno de los doscientos catorce capítulos se convierten en una vivencia para el lector.

La Fundación Biblioteca Virtual Miguel De Cervantes proporciona de manera gratuita vía internet la obra completa de Bernal Díaz del Castillo titulada:

canibalismo en América

La existencia de caníbales y canibalismo en América es uno de los primeros mitos establecidos por los españoles.

Aunque Colón dice haber oído de los indios taínos sobre la existencia de otras tribus que devoraban hombres y a los que llamaban “caniba”, el navegante le restó importancia en su crónica del primer viaje, considerando que los taínos, tribus mal armadas, eran cobardes y exageraban la ferocidad de los caribes. Pero ¿cómo supo eso Colón?, si no hablaba ningún idioma indígena y su traductor” era un judío que hablaba árabe.

El Vaticano prohibió hacer esclavos a los nativos americanos, a menos que estos fueran caníbales. Entonces era válido esclavizarlos y cristianizarlos por la fuerza por el bien de su alma. Los pueblos que ofrecían resistencia a los españoles fueron declarados caníbales.

Arens, un antropólogo, afirma  en su libro El mito del come-hombres que una revisión crítica todas las evidencias antropológicas no muestra evidencia de canibalismo generalizado como costumbre en ninguna cultura.

En el año 2006, Hollywood trajo nuevamente a la escena mundial el mito de los comedores de carne humana en el Caribe con la superproducción: Piratas del caribe 2: El cofre del hombre muerto. La película está ambientada en el siglo XVIII y presenta escenas donde los protagonistas tienen que enfrentar una tribu caníbal en la isla caribeña de Pelegosto.

Vale la pena recordar que el canibalismo famoso en los relatos de viaje del siglo XVIII ya no era el del Nuevo Mundo, el Caribe o Brasil; era principalmente el practicado por las tribus que habitaban el Pacífico Sur, la nueva frontera para el siglo XVIII. Es precisamente a partir de los relatos de exploración del capitán Cook y especialmente el episodio de su muerte a manos de los hawaianos, el 14 de febrero de 1779, la que marcará al Pacífico como la nueva región del mundo donde habitaban los caníbales. Una de las versiones de la muerte del capitán Cook cuenta que durante la celebración religiosa del Makahiqui el capitán es sacrificado por los hawaianos que lo identificaron con el dios de la fertilidad Akua Lono.

La referida escena de los caníbales en Piratas del Caribe sigue los estereotipos y clichés del canibalismo del Pacífico: cómo la tribu nombra a su víctima rey-dios hasta el día del sacrificio, cuando deberá ser cocinada y devorada, o en otras versiones, sacrificada siendo lanzado en un volcán.

El mito del canibalismo en el Caribe se remonta al siglo XV, cuando los europeos arriban a las Antillas; entonces ésta es la frontera  a la que ellos habían llegado.

La Carta de Colón de 1493 registró una costumbre entre los indios que la tradición occidental abominaba y temía: el consumo de carne humana:

“[…] En estas islas adonde hay montañas grandes ahí tenia fuerza el frío este invierno; mas ellos lo sufren por la costumbre [y] con la ayuda de las viandas; comen con especias muchas y muy calientes en demasía. Asi que mostruos no he hallado, ni noticia, salvo de una isla que es aquí en la segunda a la entrada de las Yndias, que es poblada de una gente que tienen en todas las islas por muy feroces, los cuales comen carne humana. Estos tienen muchas canoas, con las cuales corren todas las islas de India [y] roban y toman cuanto pueden […]”.

 

En el Diario de Colón, en el episodio del viernes 23 de noviembre de 1492[6] sería registrado el nacimiento del término caníbal:

 

“[…] El Almirante navegó todo el día para la tierra, siempre al sur. Sobre ese cabo se sobrepone otra tierra o cabo, que también va para el este, y que aquellos indios que llevaba la llamaron de “Bohio”. Decían que era muy grande y que allá había una gente que tenía un ojo en la frente, y otros que los llamaban de caníbales, de quién demonstraban tener mucho miedo […]”.

Efectivamente, era la primera vez que, en un documento europeo se hacía mención al término caníbal, que vendría a estigmatizar a los habitantes de las Antillas que no se sometieron al dominio ibérico en las actuales costas de Colombia y Venezuela.

Lo que es fundamental  es la división es que se establece una clara demarcación entre el indio bueno, edénico e inocente, bases del futuro ‘buen salvaje’, y el indio malo feroz y antropófago, el caribe salvaje.

El mito del caníbal como devorador de carne humana comenzó a ser forjado con Colón y Vespucio. Estos comportamientos viciosos y salvajes de los aborígenes, desde la perspectiva occidental, sólo reforzaban la idea de la superioridad del europeo cristiano y justificaba la guerra justa, sus derechos como conquistadores y colonizadores para evangelizar y controlar los nuevos territorios, en la medida en que se necesitaban nativos para la conversión y para mano de obra. En la Real Cédula de 1503 se autoriza a los conquistadores españoles a esclavizar a los indios caribes bajo pretexto de su canibalismo y por haberse opuesto a sus requerimientos “pacíficos”.

Los intentos hechos al aplicar la concepción aristotélica de la esclavitud natural y la guerra justa contra los nativos llevaron a agitados debates en Europa, especialmente en España.  Autoridades, como el jurista español Juan Ginés de Sepúlveda, no sólo sustentaban este punto de vista con gran tenacidad y erudición, sino que también concluían que los indígenas eran de hecho tan rudos y brutales que era “oportuna y legal” una guerra contra ellos para hacer posible su cristianización.

 

Roberto Gambini y Williasm Arens están de acuerdo al afirmar que muchos aborígenes que no practicaban rituales antropofágicos, pero que habitaban las áreas de frontera o resistían al europeo conquistador, acabaron catalogados como caníbales, quitándoles su condición humana para justificar su dominación y posterior esclavitud. El canibalismo se saca del escenario ritual y se le considera como un hecho del que se tiene noticia por boca de terceros.

El indio hostil era un bárbaro, un salvaje que se oponía a la autoridad soberana de los monarcas españoles y a su propia salvación espiritual y por extensión, un claro candidato a ser considerado antropófago. El cronista Pedro Cieza de León, describiendo la región colombiana de Antioquía:

Todos los naturales desta región comen carne humana, y no se perdonan en este caso;  porque en tomándose unos a otros (como no sean naturales de un propio pueblo), se comen …

Las acusaciones de canibalismo contribuían a la deshumanización de los extraños, pues los hombres que comen a otros hombres nunca podían ser completamente humanos.

Las acusaciones y descripciones de canibalismo, ya vinieran de hombres de armas como Bernal Díaz del Castillo, de cronistas como Pedro Cieza de León o de eclesiásticos como fray Bernardino de Sahagún, por citar tres de las principales fuentes sobre el canibalismo indígena del XVI, encubrieron muchas veces la necesidad de ejercer un claro control sociopolítico y militar sobre esas sociedades y de delimitar claramente el sistema de valores propio. El desprecio etnocéntrico hacia formas culturales distintas, ya denunciado por Michel Eyquem de Montaigne en sus Essais (1580). En los argumentos y polémica del siglo XVI sobre la justificación ética de la conquista, el canibalismo, considerado como práctica antinatural, es inevitable referencia.

Como quiera que sea, nos encontramos en pleno siglo XVI con la paradoja de una nación que persigue el canibalismo y que lo emplea como casus belli contra los indígenas que quiere conquistar, y que no sólo tiene una larga tradición en la práctica del canibalismo de penuria, sino que a lo largo de su labor civilizadora en el Nuevo Mundo va a practicarlo con pasmosa asiduidad.

La práctica del canibalismo por parte hispana, utilizando exclusivamente víctimas indígenas es lo que denominamos como exocanibalismo violento, por cuanto las víctimas no pertenecen al mismo grupo social de los verdugos y además se utiliza el asesinato para adquirir el humano alimento. Cualquier estudio en profundidad revelaría seguramente que estos son los casos que con mayor frecuencia se produjeron y donde se evidenciaría un etnocentrismo de supervivencia llevado a sus últimas consecuencias. La condición básica para que se de esta circunstancia es evidentemente la presencia del indígena, al lado del conquistador, presencia fácilmente constatable en gran parte de los acontecimientos históricos del período de conquista. El razonamiento es bien sencillo y no deja lugar a dudas; convencidos los españoles del canibalismo de los indígenas con los que entran en contacto, antes que morir comidos, mejor morir comiendo.

Hay también instancias de comportamiento caníbal con asesinato previo entre los propios españoles. Nos encontraríamos ante un caso de endocanibalismo violento, por cuanto la víctima no solo pertenecería al mismo grupo social, sino que además se utilizaría el asesinato de los propios compañeros, como hecho previo al acto caníbal. La posible excepcionalidad de estos hechos no impide la existencia de referencias que nos ayudarían a situar los auténticos límites de la conquista. Aguado nos dice:

… y les sobrevino tiempo en que, considerando la canina hambre que entre los españoles avía, miraba cada cual por su persona, temiendo que la hambre no fuese causa de rescibir por mano de sus propios compañeros la muerte.

Durante la expedición de Pánfilo de Narváez a la Florida (1528), esta queda desarmada y grupos de náufragos acaban vagando por diversas zonas costeras del golfo de México. El relato que de los hechos nos dejó Alvar Núñez Cabeza de Vaca en sus conocidos  Naufragios puede ser criticado y puesto en cuestión, por la dificultad de contrastar los acontecimientos, pero a priori Alvar Núñez tampoco tiene ningún reparo (dado que el no participó en los actos caníbales) en contar lo sucedido.

Y cinco cristianos que estaban en rancho en la costa llegaron a tal extremo, que se comieron los unos a los otros, hasta que quedó uno solo, que por ser solo no hubo quién lo comiese … De este caso se alteraron tanto los indios, y hubo entre ellos tan gran escándalo, que sin duda si al principio ellos lo vieran, los mataran, y todos nos viéramos en grande trabajo.

De esta cita, que representa seguramente el primer caso de canibalismo occidental en América del Norte nos quedamos con la segunda parte. La reacción de los nativos (tunicas o KaranKawas de las costas de Texas) es totalmente contraria a la que cabría esperarse de pueblos presuntamente bárbaros, hostiles y caníbales. La situación se invierte totalmente y el cuadro nos presenta a unos escandalizados indígenas ante las actitudes caníbales de unos extraños, totalmente alejados de su marco cultural. Y es verdad que en numerosas ocasiones, los españoles, para quiéncasi todos los grupos nativos eran potencialmente caníbales hasta que no se demostrase lo contrario, se encontraron con la sorpresa de averiguar que dichos indígenas también sospechaban de la posible antropofagia de los españoles. Aunque en el razonamiento de ambos grupos a la hora de atribuir la práctica caníbal al otro, encontraríamos elementos diferenciales, sin embargo no deja de llamar la atención el hecho de que en el mundo indígena se puedan encontrar discursos semejantes en lo que respecta a la peligrosidad caníbal. El canibalismo puede estar vinculado al hambre, pero el hambre no está necesariamente vinculada al canibalismo.

El mapa del canibalismo hispano en la América de la conquista, esta aún por realizarse. Pero las múltiples referencias que se pueden encontrar releyendo las principales fuentes y crónicas del momento, nos indican que estos casos son seguramente la punta visible de un iceberg,

El canibalismo hispano y sus formas, no pueden ser entendidas como una adaptación extrema al hambre y habrá que conceptualizar la práctica caníbal hispana como parte de la propia lógica cultural. En este sentido la asimétrica relación cultural que se establece entre sociedad colonial y mundo indígena, condicionaría la facilidad con que muchas veces se traspasa la barrera ética y moral que constituye el canibalismo en la sociedad occidental. Es un Canibalismo ligado a la propia dinámica del proceso de conquista y a las actividades de riesgo que esta comporta. En este sentido, a mayor riesgo mayores posibilidades de caer en situaciones de penuria alimenticia, de hambre prolongada, de angustia frente a la muerte y de llegar al terreno de las tentaciones caníbales. Nos encontraríamos básicamente ante la existencia de un canibalismo de proyección (exocanibalismo) hacia el mundo indígena, entendido este como un mundo de rango inferior en su condición humana y por tanto violable en todos los sentidos. Podríamos hablar de una actitud de superioridad caníbal. Se mata y se come porque uno se sitúa siempre por encima de lo que se come.

El pino y el abeto

El pino y el abeto, dos especies que en multitud de ocasiones son confundidos o simplemente hay quien piensa que es el mismo árbol. Es por este motivo que hoy nos ponemos manos a la obra para contarte sus diferencias y que de esta manera puedas distinguirlos cuando estés en plena montaña.

1.- Mirar la forma del árbol: Tenemos que pensar que un pino es un árbol que puede tener hasta 20 metros de altura pero es que un aveto no sólo llega a esa altura, sino que puede duplicarla sin ningún problema. Así pues, cuando veamos un árbol de más de 20m de altura, a no ser que sea un caso excepcional podemos decir que será un abeto sin ninguna duda.

2.- La corteza: El abeto tiene una corteza de color gris blanquecino, mientras que el pino tiende a tenerla de color gris más oscuro. Aquí parece que la cosa ya está más complicada, dado que los colores son muy subjetivos, pero si no fijamos en la textura de la corteza, el pino la tiene escamosa, mientras que el abeto la tiene lisa y con vesículas resinosas.

3.- Las hojas: Este apunte es muy interesante, porque con un sólo gesto podemos disociar uno de otro… porque en el caso del abeto sus hojas no son punzantes, y si las giramos en su parte inferior veremos unos nervios de color blanco que el pino no tiene, ya que sus hojas son totalmente circulares. Esta prueba, sumada al hecho que las hojas de abeto no pinchan y las del pino si, son una inequívoca manera de diferenciarlos.

4.- Los frutos: Finalmente nos queda hablar de los frutos, esas piñas que nos aportan tanta información. Ambas especies florecen prácticamente a la vez, en el caso del pino en junio y julio, y en el caso del abeto un poco más primerizo lo hace de abril a junio, pero aquí no se encuentra la información más relevante si no en el hecho que las piñas del pino caen al suelo, mientras que las del abeto se descomponen en el propio árbol, dejando caer los piñones.

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Coníferas

Se encuentran difundidos por toda la Tierra, sobre todo en el Hemisferio Norte donde constituyen grandes masas de vegetación. A este órden pertenecen los pinos, abetos, cedros, alerces, cipreses, así como los enebros, secoyas, araucarias, etc.

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Técnicas de Estudio en la Universidad

Tomado de La Universidad Católica de Murcia

Técnicas de Estudio en la Universidad

El estudio es, en la Universidad, tu principal tarea. Del Bachillerato o Formación Profesional a la Universidad hay generalmente un cambio cualitativo en las circunstancias que rodean al estudiante y que, en mayor o menor medida, influirán en la forma de concebir y abordar el trabajo intelectual, por ejemplo:

  • Hay una mayor independencia personal y menos control externo. Llega la hora de que estudies para ti, pensando en tu porvenir, no solo por lo que puedan decir tus padres.
  • Es la preparación previa al mundo laboral. Momento de elaborar tu futuro. El estudio es, hasta llegar al mundo profesional, un verdadero trabajo y lo debemos ver, o por lo menos intentar ver como algo inherente a nosotros mismos, algo que va a facilitar con toda seguridad nuestra posterior vida laboral.
  • Se abre el mundo de las relaciones personales. Seguramente tendrás que encajar en tu agenda, junto con el estudio, tus momentos de actividades extrauniversitarias, de descanso y de reunión con los amigos. Recuerda que el estudio y el resto de tus actividades no deben convertirse en adversarios, sino en colaboradores.

Por eso es preciso organizar, elaborar y revisar esta tarea de forma ágil, activa y periódica, con el fin de que tu preparación sea lo más cualificada posible de acuerdo a tus posibilidades personales. Además, como has de aprovechar al máximo el tiempo de que dispones, conocer y practicar técnicas y estrategias te facilitará el estudio y te ayudará a mejorar tu rendimiento académico.

93877390_2cd949b731_b.jpg1. PREPARACIÓN AL ESTUDIO
Antes de comenzar a estudiar se requiere cuidar algunas condiciones que no hay que pasar por alto:

1.1 La atención y la concentración: son fundamentales para aprovechar las horas de estudio y las explicaciones dadas por el profesor en clase. La necesidad de estar atentos y de concentrarse en el trabajo intelectual es algo básico, pero para muchos estudiantes constituye un verdadero problema. Existen varios elementos que influyen en la atención:
–    La motivación y el interés por la asignatura.
–    Las preocupaciones: causan mucha ansiedad y desconcentran nuestra mente a la hora de estudiar o atender. Pueden ser por problemas familiares, problemas con los compañeros, con los amigos, preocupaciones amorosas, problemas de dinero, etc.
–    El lugar en que se estudia y las condiciones del mismo.
–    La fatiga: no se puede estudiar estando cansado o con sueño.

Recuerda: La atención y la concentración mejoran mediante entrenamiento. Si cada día ejercitas tu mente, te asombrarás de ver cómo cada vez adquieres una concentración más rápida y de mayor calidad.

1.2 Motivación e interés
–    ¿Por qué estudias? ¿Qué deseas llegar a ser? ¿Qué puede aportar el estudio a tu formación como persona? Respóndete a estas preguntas y a partir de ahí actúa. Piensa en ti, en tu futuro, en tus ideas, en tus ilusiones, no te dejes llevar por las situaciones adversas que te rodean, ni por los comentarios, ni por la idea del paro; lucha, esfuérzate, sigue adelante. También debes intentar resolver los problemas o las preocupaciones.
–    Afronta los problemas. Búscales una salida. Siempre hay una solución. Busca consejo, busca ayuda en profesores, el tutor, amigos… No te dejes derrumbar.
–    Para eliminar el aburrimiento estudia de una forma activa y dinámica: con bolígrafo y papel. Toma notas, subraya, haz esquemas, busca en el diccionario las palabras que no entiendas.
–    Cuando estés en clase toma apuntes, mira al profesor, pregunta cuando no entiendas algo. Seguir las explicaciones de la clase es uno de los momentos a los que más puedes sacar partido. Algunas claves pueden ser:

  • Adoptar actitudes positivas ante el profesor y la asignatura.
  • Oír y comprender (postura).
  • Mirar al profesor: escuchar con eficacia es mirar con atención.
  • Localizar las ideas principales de la explicación.
  • Preguntar lo que no comprendamos (dejando terminar la explicación): no intentemos salir de las clases sabiéndolo todo, pero sí entendiéndolo todo. Hay que asegurarse de que no tendremos dificultades cuando nos pongamos a estudiar.
  • Controlar la atención: la mejor fórmula es tomar notas, porque nos mantiene físicamente activos e intelectualmente atentos. Además, realizar una buena toma de apuntes en clase te ahorrará el tener que pasarlos más tarde a limpio. Es aconsejable escribir anotaciones en los márgenes de tus apuntes, en aquellos momentos en que no te queden claras algunas ideas o para completar con otros datos. Estas notas luego son muy beneficiosas ya que facilitan la comprensión y amplían conocimientos.

–    Se positivo tanto con el profesor como con la materia. No te hundas por las adversidades que vayas encontrando. Todo esto te garantizará el aprendizaje posterior de ese contenido.
Recuerda: Es importante que estés intelectualmente activo.

1.3 El lugar de estudio 01010008.bmp
Tal vez puedas pensar que en la Universidad, cuestiones como el lugar de estudio, la iluminación, el mobiliario o el ruido son cosas de menor importancia, sin embargo no es así. No debemos olvidar que tenemos un organismo que posee sus propias reglas, y no podemos jugar con ellas. Cuidar unas condiciones físicas y ambientales te ayudará a concentrarte mejor y en menos tiempo a la hora de estudiar, y a evitar la fatiga mental. Algunas pautas son:

  • Procura contar con una habitación o lugar definido para estudiar. Los estímulos novedosos no favorecen la concentración.
  • El lugar de estudio ha de ser cómodo –aunque no tan cómodo que te provoque somnolencia-, con una mesa amplia, lisa, no muy baja, en la que se pueda dibujar, hacer ejercicios y estudiar.
  • Una iluminación suficiente, ni escasa ni excesiva, porque produce fatiga visual.
  • Una temperatura agradable, ni frío ni calor -lo más aproximada posible a los 18º C-.
  • Suficiente ventilación que impida una atmósfera cargada –el cerebro necesita oxigenarse-.
  • Para poder estudiar eficazmente, es necesario descansar lo suficiente todos los días, tanto por la noche – entre 7 y media y 8 horas de sueño, como cuando llevemos mucho tiempo concentrados en una misma cuestión –unos 10 minutos por cada hora de estudio-.
  • Cuidado con los distractores: el móvil, Internet, la televisión…, siendo estupendos instrumentos de comunicación, pueden convertirse en un problema para el trabajo y estudio universitario. Cuando llega la época de exámenes es frecuente que falte tiempo para prepararse de la forma más adecuada. Por eso es bueno que, durante el curso, te preguntes de vez en cuando: ¿se me escapa por algún sitio el tiempo?

428207_52332233.bmp2. EL ESTUDIO EN SÍ

2.1. Aprender a pensar: la búsqueda de ideas principales, los esquemas,  resúmenes y repasos.
Es muy importante que no estudies exclusivamente para aprobar exámenes o para obtener un título. Esto sin duda es necesario, pero la tarea fundamental del estudiante universitario es aprender a pensar, aprender a ser personas de criterio, que saben razonar sus posturas y exponer sus conocimientos, personas que saben ponderar y tomar decisiones entre diversas alternativas… Por eso, es necesario que los alumnos:

–    Reflexionéis y os cuestionéis sobre aquello que se os enseña.
–    Comparéis la nueva información en relación con las informaciones anteriores
–    Elaboréis nuevas estructuras de conocimiento. Es decir, debéis elaborar, organizar e integrar lo que vais aprendiendo, lo que equivale a originar nuevas estructuras mentales.
La mejor manera de favorecer este proceso es utilizar estrategias de aprendizaje. Vamos a desarrollar muy brevemente algunas de ellas:

  1. Buscar y destacar siempre las ideas esenciales del texto a estudiar, mediante el subrayado o la señalización de palabras clave. Existen teorías psicológicas de la percepción humana que fundamentan estas técnicas, ya que está demostrado que la memoria se fija y recuerda más y mejor aquellas cosas que se resaltan. Por esto, es necesario que no solo conozcas esta técnica, sino que también la domines y uses.
  2. Estructurar los contenidos mediante esquemas y cuadros sinópticos: El esquema es una técnica que realmente tenemos muy olvidada pero que da mucho juego. No es una estrategia sencilla ya que depende directamente de cómo se haya realizado el subrayado y la lectura.
    Un esquema debe presentar las ideas centrales del texto, destacadas con claridad. Presenta de forma sencilla y lógica la estructura del texto. Debe tener una presentación limpia y clara. En el esquema se destacan los puntos principales del texto y los subapartados que consideres de interés. Se utilizan signos para destacar ideas, subrayado, etc.
  3. Procesos de síntesis: En la Universidad, una de las herramientas que más hay que dominar es el saber sintetizar en ideas fundamentales la gran cantidad de información que se maneja. El resumen es una de las actividades más importantes y claves dentro del estudio. Este debe ser breve pero completo con las ideas fundamentales y utilizando tu propio vocabulario y modo de estructuración de las oraciones. Es evidente que un buen resumen depende mucho de la comprensión y de la lectura del texto. Con un buen conjunto de resúmenes de los distintos temas puedes realizar un repaso final muy positivo de lo que has estudiado.

2.2 La utilización de la memoria.

Es evidente que en todo proceso de estudio la memoria es uno de los elementos fundamentales, pero lo importante es entender la memoria correctamente.

La memoria funciona como un gran archivador. Ubicar la información en el lugar correspondiente implica agilizar el proceso de selección y recuperación del material.
Nuestra memoria es como un gran armario o archivador en el que es evidente que encontraremos mejor las cosas si las tenemos ordenadas de una forma lógica. También está demostrado que recordaremos más y mejor aquello que comprendamos.

La memoria y el proceso memorístico está formado por lo que podríamos denominar tres fases:

Registrar, Retener y Rememorar.

  • Registrar: En esta fase adquirimos el contacto con los elementos que posteriormente memorizaremos. Sería la primera lectura. Para tener más claros estos conceptos que leemos usamos el subrayado, los esquemas, los resúmenes…
  • Retener: Tras una segunda lectura y comprendiendo lo que leemos, se comienza a plasmar en nuestra memoria –visual y cognitiva -, los contenidos. Es muy importante que estos se encuentren bien estructurados –por epígrafes, capítulos, áreas…, – lo que facilitará su recuperación. Es en esta fase donde nos será de gran utilidad la utilización de las estrategias vistas: localizar las ideas principales, los esquemas o los resúmenes.
  • Rememorar: Cuanto mayor haya sido la comprensión y organización de los contenidos de aprendizaje, más fácilmente podremos rememorarlos. Y, desde luego, cuanto más frecuentes hayan sido los repasos de la materia:

Los repasos:

Podemos intentar meter en nuestra cabeza gran cantidad de contenidos, pero como no repasemos lo que vamos aprendiendo, siempre sentiremos esa desagradable sensación de “llevar las cosas entre alfileres”. Y es que cada repaso que hacemos de lo estudiado, ayuda a asentar, organizar y consolidar en nuestra mente los conocimientos adquiridos. En la falta de buenos repasos se encuentran muchos de los tropiezos en los exámenes, a causa de lagunas mentales o confusiones de términos.

Páginas web interesantes:
http://www.psicopedagogia.com/tecnicas-de-estudio/
http://comoestudiar.iespana.es/index.htm
http://www.educaweb.com/esp/secciones/seccion.asp?sec=4
http://www.estudiantes.info/tecnicas_de_estudio/tecnicas_de_estudio.htm