neuronas espejo

Se denominan neuronas espejo, a una cierta clase de neuronas que se activan cuando un animal ejecuta una acción y cuando observa esa misma acción al ser ejecutada por otro individuo,1 especialmente un congénere.

Las neuronas del individuo imitan como “reflejando” la acción de otro: así, el observador está él mismo realizando la acción del observado, de allí su nombre de “espejo”. Tales neuronas habían sido observadas en primer lugar en primates, y luego se encontraron en humanos y algunas aves. En el ser humano se las encuentra en el área de Broca y en la corteza parietal.

En las neurociencias se supone que estas neuronas desempeñan una función importante dentro de las capacidades cognitivas ligadas a la vida social, tales como la empatía (capacidad de ponerse en el lugar de otro) y la imitación. De aquí que algunos científicos consideran que la neurona espejo es uno de los descubrimientos más importantes de las neurociencias en la última década

Venus y las Pléyades

Venus es el segundo planeta del Sistema Solar en orden de distancia desde el Sol, y el tercero en cuanto a tamaño, de menor a mayor. Recibe su nombre en honor a Venus, la diosa romana del amor. Se trata de un planeta de tipo rocoso y terrestre, llamado con frecuencia el planeta hermano de la Tierra, ya que ambos son similares en cuanto a tamaño, masa y composición, aunque totalmente diferentes en cuestiones térmicas y atmosféricas. La órbita de Venus es una elipse con una excentricidad de menos del 1 %, formando la órbita más circular de todos los planetas; apenas supera la de Neptuno. Su presión atmosférica es 90 veces superior a la terrestre; es por tanto la mayor presión atmosférica de todos los planetas rocosos. A pesar de estar situado más lejos del Sol que Mercurio, Venus posee la atmósfera más caliente, pues ésta atrapa mucho más calor del Sol, debido a que está compuesta principalmente por gases de invernadero, como el dióxido de carbono. Este planeta además posee el día más largo del sistema solar: 243 días terrestres, y su movimiento es dextrógiro, es decir, gira en el sentido de las manecillas del reloj, contrario al movimiento de los otros planetas. Por ello, en un día venusiano el sol sale por el Oeste y se oculta por el Este. Sus nubes, sin embargo, pueden dar la vuelta al planeta en cuatro días. De hecho, hace muchos años, antes de estudiar el planeta enviando a su superficie naves no tripuladas y estudiar su superficie con radar, se pensaba que el período de rotación de Venus era de unos cuatro días.

Al encontrarse Venus más cercano al Sol que la Tierra (es un planeta interior), siempre se puede encontrar en las inmediaciones del Sol (su mayor elongación es de 47,8°), por lo que desde la Tierra se puede ver sólo durante unas pocas horas antes del orto (salida del Sol), en unos determinados meses del año, o también durante unas pocas horas después del ocaso (puesta del Sol), en el resto del año. A pesar de ello, cuando Venus es más brillante, puede ser visto durante el día, siendo uno de los tres únicos cuerpos celestes que pueden ser vistos de día a simple vista, además de la Luna y el Sol. Venus es normalmente conocido como la estrella de la mañana (Lucero del Alba) o la estrella de la tarde (Lucero Vespertino) y, cuando es visible en el cielo nocturno, es el segundo objeto más brillante del firmamento, tras la Luna.

Por este motivo, Venus debió ser ya conocido desde los tiempos prehistóricos. Sus movimientos en el cielo eran conocidos por la mayoría de las antiguas civilizaciones, adquiriendo importancia en casi todas las interpretaciones astrológicas del movimiento planetario. En particular, la civilización maya elaboró un calendario religioso basado en los ciclos astronómicos, incluyendo los ciclos de Venus. El símbolo del planeta Venus es una representación estilizada del espejo de la diosa Venus: un círculo con una pequeña cruz debajo, utilizado también hoy para denotar el sexo femenino.

Venus es el astro más característico en los cielos de la mañana y de la tarde de la Tierra (después del Sol y la Luna), y es conocido por el hombre desde la prehistoria. Uno de los documentos más antiguos que sobreviven de la biblioteca babilónica de Ashurbanipal, datado sobre el 1600 a. C., es un registro de 21 años del aspecto de Venus (que los primeros babilonios llamaron Nindaranna). Los antiguos sumerios y babilonios llamaron a Venus «Dil-bat» o «Dil-i-pat»; en la ciudad mesopotámica de Akkad era la estrella de la madre-diosa Ishtar, y en chino su nombre es «Jīn-xīng» (金星), el planeta del elemento metal. Venus se consideró como el más importante de los cuerpos celestes observados por los mayas, que lo llamaron «Chak ek» (la gran estrella). Los antiguos griegos pensaban que las apariciones matutinas y vespertinas de Venus eran dos cuerpos diferentes, y les llamaron Hesperus cuando aparecía en el cielo del Oeste al atardecer y Phosphorus cuando aparecía en el cielo del Este al amanecer.

Fases de Venus observadas desde la Tierra.

Al encontrarse la órbita de Venus entre la Tierra y el Sol, desde la Tierra se pueden distinguir sus diferentes fases de una forma parecida a las de la Luna. Galileo Galilei fue la primera persona en observar las fases de Venus en diciembre de 1610, una observación que sostenía la entonces discutida teoría heliocéntrica de Copérnico. También anotó los cambios en el tamaño del diámetro visible de Venus en sus diferentes fases, sugiriendo que éste se encontraba más lejos de la Tierra cuando estaba lleno y más cercano cuando se encontraba en fase creciente. Estas observaciones proporcionaron una sólida base al modelo heliocéntrico.

Venus es más brillante cuando el 25 % de su disco (aproximadamente) se encuentra iluminado, lo que ocurre 37 días antes de la conjunción inferior (en el cielo vespertino) y 37 días después de dicha conjunción (en el cielo matutino). Su mayor elongación y altura sobre el horizonte se produce aproximadamente 70 días antes y después de la conjunción inferior, momento en el que muestra justo media fase; entre estos intervalos, Venus es visible durante las primeras o últimas horas del día si el observador sabe dónde buscarlo. El período de movimiento retrógrado es de veinte días en cada lado de la conjunción inferior.

En raras ocasiones, Venus puede verse en el cielo de la mañana y de la tarde el mismo día. Esto sucede cuando se encuentra en su máxima separación respecto a la eclíptica y al mismo tiempo se encuentra en la conjunción inferior; entonces desde uno de los hemisferios terrestres se puede ver en los dos momentos. Esta oportunidad se presentó recientemente para los observadores del hemisferio norte durante unos días sobre el 29 de marzo de 2001, y lo mismo sucedió en el hemisferio sur el 19 de agosto de 1999. Estos eventos se repiten cada ocho años conforme al ciclo sinódico del planeta.

Como lo describe Jesús Galindo en su libro “Arqueoastronomía en la América Antigua” (editado por CONACYT), es notable la importancia que tenía Venus para los Mayas, quienes la conocían bajo varios nombres: Xux Ek o estrella avispa, ya que creían que en determinados momentos la luz del planeta era perjudicial; Nok Ek, la gran estrella, y sastal Ek, la estrella brillante, por su intenso brillo; chac Ek, la estrella roja, por el color que adquiere cuando está cerca del horizonte. Venus es también Ahzab Kab Ek, la estrella que despierta a la Tierra. Venus está asociada a Kukulcan entre los Mayas, el equivalente Maya de Quetzalcoatl.

Cuando uno considera el movimiento de un planeta el ciclo que rige su posición en el cielo es el denominado ciclo sinódico, que es el lapso de tiempo que tarda el planeta en cuestión en adquirir la misma posición relativa con el Sol y la Tierra. En el caso de Venus el periodo sinódico de 584 días era dividido en cuatro partes por los Mayas: durante 236 días Venus es la estrella de la mañana (Ahzab Kab Ek); los 90 días posteriores corresponden al paso de Venus por atrás del Sol (o conjunción superior); después vienen 250 días en que Venus es la estrella de la tarde seguidos por un breve, pero importante, período de 8 días en los cuales Venus se halla en la conjunción inferior (es decir enfrente del Sol) y desaparece al no poder reflejar la luz de éste hacia la Tierra. Es al reaparecer después de los 8 días, que dura la conjunción inferior, que se creía que su luz podía ser altamente perjudicial para los hombres, causando “muerte, pestilencia y destrucción”, dependiendo del día en que se produjera la reaparición dentro del calendario ritual de 260 días. La creencia de la mala influencia que podría tener Venus al reaparecer después de la conjunción inferior, persistió hasta los Aztecas, quienes de acuerdo a los anales de Quauhtitlán, pensaban que sus “penetrantes rayos” podían causar heridas.

Pero era en la obsesión de los Mayas por los ciclos donde residía en gran parte la importancia de Venus: 5 ciclos sinódicos de este planeta corresponden casi exactamente a 8 años de 365 días (5 X 584 días = 8 X 365 días = 2920 días). La conexión con el “año ritual” de 260 días se daba después de un Huehuetiliztli, período de 104 años que corresponde a 65 ciclos sinódicos venusinos y 146 “años rituales”. Estos números están redondeados, ya que el ciclo sinódico de Venus es en realidad de 583.92 días mientras que el año dura 365.24 días. Los Mayas hicieron elaboradas tablas para corregir las pequeñas discrepancias entre el periodo sinódico de Venus, el año y otros ciclos. Así, al haber transcurrido 301 ciclos de 584 días, los Mayas habían restado en total 24 días (en forma análoga a nuestra costumbre de agregar un día cada cuatro años) y con esta corrección podían predecir la posición de Venus con un error de tan solo 2 horas en 481 años! El conocimiento de esta última corrección por los Mayas es sin duda uno de los descubrimientos mas sobresalientes de la astronomía antigua.

Así como desde la Tierra podemos ver el ciclo de fases de la Luna (sinódico) durante unos 2 días más que su ciclo orbital (sidéreo) y dividirlo en 4 ciclos de 7 días (4 semanas), también se puede ver el ciclo completo de fases de Venus durante 584 días, aunque lógicamente con un telescopio. El ciclo sinódico de Venus dura unos 360 días (un ciclo Tun) más que el tiempo de su órbita (225 días).

La importancia que los Mayas daban a Venus llegó al punto que el diseño del templo de El Caracol, considerado como el mas importante observatorio astronómico de los Mayas, está fuertemente influenciado por la trayectoria de Venus en el cielo: por ejemplo, la alineación de su base con la puesta mas al norte de Venus difieren menos de un grado. El culto a Venus persistió hasta el tiempo de los Aztecas, quienes la denominaban Huey Citlalín, la gran estrella, y en su carácter de estrella de la mañana era asociada con Quetzacoatl.

 

Las Pléyades son un puñado de estrellas muy jóvenes. Se formaron hace apenas 100 millones de años, durante la era de los dinosaurios en la Tierra, a partir del colapso de una nube de gas interestelar. Las estrellas más grandes y brillantes del cúmulo son de color blanco-azulado y cerca de cinco veces más grandes que nuestro propio Sol.

Las Pléyades no existían cuando Venus emergió de la nebulosa protosolar hace cuatro mil quinientos millones de años. Nadie sabe cómo se veía Venus en aquellos primeros días del sistema solar. Podría haber sido verde y exuberante, semejante a la Tierra. Hoy en día, sin embargo, es infernal. Un efecto invernadero irreversible en la atmósfera de Venus ha sobrecalentado el planeta hasta los 480° C (900° F), lo suficientemente caliente como para derretir plomo. Densas nubes grises que contienen ácido sulfúrico ocultan la superficie de Venus a los telescopios de la Tierra. Las sofocantes nubes son, al parecer, excelentes reflectoras de la luz solar y es por eso que Venus es tan brillante.

Vista desde la Tierra, Venus es aproximadamente 600 veces más brillante que Alcione, la estrella más luminosa de las Pléyades. Durante el fin de semana trate de ver al grupo de estrellas con unos binoculares. Verá docenas de tenues pléyades invisibles al ojo humano desnudo. Entre ellas, Venus parecerá una supernova.

¿Porqué Venus se mueve entre las estrellas?

Porque su órbita no es la misma que la de la Tierra. Venus está más cerca del Sol y viaja a su alrededor más rápido (35 km/s contra 29.7 km/s de la Tierra). Desde nuestro planeta, por lo tanto, Venus parece moverse entre las estrellas — entrando y saliendo de las Pléyades en apenas unas cuantas noches. “La gente no puede sentir a la Tierra moverse en su órbita, pero esta es una excelente oportunidad para que sintamos el efecto visual del movimiento de los planetas”, dice el físico espacial Dennis Gallagher de NASA/MSFC.

La Diosa del Amor Visita a las 7 Hermanas — (Jack Horkheimer).

La Historia y Mitología de las Pléyades — (SEDS)

Las Estrellas Más Brillantes de las Pléyades — (SEDS).

El Cúmulo Estelar de las Pléyades — (APOD) La fotografía más famosa del famoso cúmulo de estrellas.

Un Encuentro de Planetas — (Ciencia@NASA) Venus no es el único planeta que se ve hoy por la noche. ¿Podría usted distinguir los otros cuatro?

El número áureo

El número áureo (también llamado número de oro, razón extrema y media,[1] razón áurea, razón dorada, media áurea, proporción áurea y divina proporción[2] ) es un número irracional,[3] representado por la letra griega φ (phi) (en minúscula) o Φ (Phi) (en mayúscula) en honor al escultor griego Fidias.

La ecuación se expresa de la siguiente manera:

\varphi = \frac{1 + \sqrt{5}}{2} \approx 1,61803398874989...

El número áureo surge de la división en dos de un segmento guardando las siguientes proporciones: La longitud total a+b es al segmento más largo a, como a es al segmento más corto b.

También se representa con la letra griega Tau (Τ τ),[4] por ser la primera letra de la raíz griega τομή, que significa acortar, aunque encontrarlo representado con la letra fi (phi) (Φ,φ) es más común. También se representa con la letra griega alpha minúscula.[5]

Se trata de un número algebraico irracional (su representación decimal no tiene período) que posee muchas propiedades interesantes y que fue descubierto en la antigüedad, no como una expresión aritmética sino como relación o proporción entre dos segmentos de una recta; o sea, una construcción geométrica. Esta proporción se encuentra tanto en algunas figuras geométricas como en la naturaleza: en las nervaduras de las hojas de algunos árboles, en el grosor de las ramas, en el caparazón de un caracol, en los flósculos de los girasoles, etc. Entre sus propiedades aritméticas más curiosas es que su cuadrado (Φ2 = 2,61803398874989…) y su inverso (1/Φ = 0,61803398874989…) tienen las mismas infinitas cifras decimales.

Asimismo, se atribuye un carácter estético a los objetos cuyas medidas guardan la proporción áurea. Algunos incluso creen que posee una importancia mística. A lo largo de la historia, se ha atribuido su inclusión en el diseño de diversas obras de arquitectura y otras artes, aunque algunos de estos casos han sido cuestionados por los estudiosos de las matemáticas y el arte.

PROCARIOTAS y ECUCARIOTAS

Desde la perspectiva de considerar como carácter básico y fundamental para la clasificación de los seres vivos la estructura y organización de la unidad básica del ser vivo, en 1937, Chatton plantea dividir a los seres vivos en dos grandes grupos: PROCARIOTAS y ECUCARIOTAS.

La palabra Procariota viene del griego (pro= previo a, karyon= núcleo) y significa prenúcleo ya que es una célula que carece de núcleo rodeado por membranas. Se consideran que son las primeras formas de vida sobre la tierra ya que aparecieron hace 3500 millones de años.

Pared celular, membrana citoplasmática, ribosomas, inclusiones y nucleoides son estructuras típicas de la célula procariota. Los procariotas constituyen un grupo de organismos unicelulares muy pequeño, incluyendo a las Eubacterias (donde se encuentran la mayoría de las bacterias) y las Archaeas (Archaeabacterias).

El término Eucariota hace referencia a un núcleo verdadero rodeado por membranas (del griego eu= buen, karyon= núcleo). La célula eucariota es típicamente mayor y estructuralmente más compleja que la célula procariota.

el reloj biológico

El descubrimiento de un nuevo ‘botón de reinicio’ para el reloj biológico maestro del cerebro podría ayudar a encontrar tratamientos para enfermedades como el trastorno afectivo estacional, reducir los efectos adversos para la salud de trabajadores de turnos de noche e incluso tratar el ‘jet lag’, afirma un grupo de investigadores de la Universidad de Vanderbilt, Nashville, estado de Tennessee.

“Hemos descubierto que podemos cambiar los ritmos de sueño y vigilia de un animal estimulando artificialmente las neuronas en su reloj biológico maestro, que se encuentra en un área del cerebro llamada núcleo supraquiasmático con un láser y fibra óptica”, anunció Douglas McMahon, profesor de Ciencias Biológicas de la Universidad de Vanderbilt y director del estudio.

Durante muchos años, los científicos han tratado de conocer los conceptos básicos del reloj biológico interno de las personas para aprender a controlarlo. En un nuevo artículo publicado en la edición digital de la revista ‘Nature Neuroscience’, los científicos afirman haber encontrado el ‘botón mágico’.

Para controlar la actividad de las neuronas en ratones, los biólogos introdujeron en su ADN un gen responsable de la síntesis de las proteínas sensibles a la luz. Después, a través de fibras ópticas muy finas e introducidas directamente en el cerebro de los animales los científicos sometieron a las células a haces láser para activar o suprimir su actividad.

Por supuesto, en su forma actual, este método no puede aplicarse en seres humanos. Pero los investigadores creen que en el futuro, cuando sea fácil y seguro introducir los genes deseados en cualquier célula de un organismo adulto, así como utilizar para el ‘alumbrado’ de las mismas implantes en miniatura, dicha terapia será posible.

FORMATOS BIBLIOGRÁFICOS

FORMATOS BIBLIOGRÁFICOS

Una bibliografía debe citar todas las fuentes utilizadas al preparar una presentación oral en clase, incluyendo documentos de Internet, entrevistas personales, programas de televisión, publicaciones de CD-ROM, así como materiales impresos como libros artículos de periódicos y revistas, trabajos de referencia, documentos gubernamentales, y similares. Existe gran cantidad de formatos bibliográficos y usted debe verificar con su profesor para ver cuál quiere él o ella que usted siga. A continuación se brindan ejemplos de los dos principales formatos, de la Modern Language Association (MLA) y la American Psychological Association (APA).

hormonas de la felicidad

La salud es lo primero, cuando la salud está ausente, la sabiduría no se puede revelar, el arte no se puede manifestar, la fuerza no se puede ejercer, la riqueza es inútil y la razón es impotente.

Herófilo médico de Alejandro Magno 300 A.C.

La endocrinología es la rama de la medicina que estudia el funcionamiento y las distintas enfermedades del sistema endocrino, las glándulas y sus secreciones específicas llamadas hormonas. La endocrinología conoce de la biosíntesis, el almacenamiento, la función de las hormonas y de las células de las glándulas endocrinas y de los tejidos que las secretan.

El término endógeno o endógena es utilizado por distintas disciplinas para hacer referencia a algo que es originado dentro de una cosa, en contraposición a exógeno. Según la RAE,  endógeno hace referencia a algo que se origina o nace en el interior, o que se origina en virtud de causas internas.

Las hormonas controlan cuatro áreas básicas del organismo:

1.- Crecimiento y desarrollo.

2.- Mantenimiento del medio interno.

3.- Diferenciación celular y reproducción.

4.- Regulación del metabolismo y del aporte nutricional.

Existen diferentes clases de hormonas, que se identifican según su composición química:

  • Péptidos y proteínas.
  • Hormonas esteroideas.
  • Hormonas derivadas de aminoácidos.
  • Hormonas eicosanoides.

El cerebro, movido por las emociones, produce sustancias químicas que hacen que la persona eleve su autoestima, experimente sensación de euforia, se sienta animada, alegre y vigorosa, sin necesidad de tomar, inyectarse o fumar nada.

Estas sustancias que produce el cerebro, denominadas hormonas endógenas (ya que se producen en la corteza cerebral) bien podrían llamarse “drogas de la felicidad”. Algunas de ellas son:

La oxitocina, que se produce cuando existe un amor pasional y se relaciona con la vida sexual.

La dopamina, que es la droga del amor y la ternura.

La finilananina, que genera entusiasmo y amor por la vida.

La endorfina, que es un trasmisor de energía y equilibra las emociones, el sentimiento de plenitud y el de depresión.

La epinefrina, que es un estímulo para el desafío de la realización de metas.

Si hay abundancia de estas hormonas endógenas, hay inteligencia emocional e interpersonal; la persona se siente ubicada, sabe quién es, a dónde va; controla sus emociones, conoce sus habilidades y sus talentos y se siente dueña de sí misma.

¿Cuándo y cómo se crean estas drogas internas?

Se realizó un análisis bioquímico a la sangre de la Madre Teresa y se halló que era una persona altamente dopamínica; es decir, plena y feliz.

¿Cómo se desarrolla esta condición? A través del servicio a los demás. ¡Qué sencillo y comprometedor era el secreto de la felicidad de la Madre Teresa!

¿Qué tienen en común el recuerdo de un momento feliz, hacer ejercicio y besar a la persona amada?  Estos y otros actos hacen que nuestro organismo genere endorfinas, químicos naturales parecidos a la morfina que estimulan los centros de placer en el cerebro.

Endorfinas: hormonas de la felicidad

A cualquiera causa curiosidad saber cómo es que todos los seres humanos experimentamos felicidad, tristeza, afecto o agresividad a pesar de nuestras diferencias, y de qué manera se da este proceso. Pues bien, la ciencia ha encontrado respuesta a tal enigma, que para algunas personas lucirá poco romántica aunque es fascinante: a través de químicos y pequeñas descargas eléctricas en el cerebro.

En efecto, desde la primera mitad del siglo XX se han realizado investigaciones gracias a las que ahora conocemos la existencia de centros de placer o dolor que se activan a través de impulsos nerviosos y hormonas, de modo que fenómenos tan distintos como amor, odio, euforia, melancolía, deseo sexual, apetencia por el alcohol, agresividad y sumisión son resultado de la actividad en alguna conexión (sinapsis) de la compleja red de neuronas en la masa encefálica.

Concretamente, en 1950 los científicos James Olds y Peter Milner de la Universidad McGill de Montreal (Canadá), descubrieron el “centro cerebral del placer” en ratas, cuando erraron al colocarles un electrodo destinado a crearles malestar. Se ubicó a un roedor dentro de una caja donde podía moverse libremente, y cada vez que llegaba a una esquina determinada se le daba pequeña descarga eléctrica; contrario a lo que buscaban, era tal la experiencia de placer del animalito que en vez de evitar el rincón volvía rápidamente a él.

Con el tiempo se desarrollaron técnicas más precisas de estimulación por medio de la inyección de sustancias dirigidas a excitar los circuitos cerebrales responsables de las respuestas emocionales. Así, en 1975 se descubrió una serie de sustancias responsables de las sensaciones satisfactorias, a las que debido a su parecido con la morfina se nombró endorfinas (morfinas endógenas), pero que coloquialmente se conocen como hormonas del bienestar o de la felicidad.

Sustancias muy alegres

Hoy día sabemos que existen tres familias de endorfinas, también llamadas péptidos opioides, cuya producción es regulada por la glándula hipófisis: encefalinas, dinorfinas y ß-endorfina, siendo este último grupo el de más importancia clínica debido a su gran potencial analgésico (de manera natural su producción es más intensa cuando sufrimos dolor).

Esto lo sabemos de acuerdo a experimentos realizados con ratones y comprobados en seres humanos, que han ayudado a estimar que aquellos individuos genéticamente determinados para producir bajas cantidades de hormonas del bienestar están más expuestos al desarrollo de alcoholismo y otras adicciones, es decir, presentan mayor inestabilidad en sus emociones y enfrentan con más dificultad sus problemas que quienes alcanzan altas concentraciones.

Empero, no es este el único caso conocido: se ha demostrado que el estrés sostenido provoca disminución de los niveles de endorfinas, lo que genera mayor inestabilidad emocional y debilidad ante el desarrollo de adicciones. En contraparte y para sacar provecho de los péptidos opioides, existen múltiples actitudes y satisfactores que estimulan su producción, de las cuales mencionamos sólo algunas.

Una de las maneras más sencillas de producir endorfinas es pensando en hechos felices, evocando situaciones satisfactorias o hasta soñando despiertos con proyectos y anhelos,

Madre poderosa

La leche materna no sólo incluye todos los nutrientes que un bebé necesita durante los primeros seis meses de vida (proteínas, vitaminas, hierro, calcio, fósforo y lípidos), sino que también contiene endorfinas para que el pequeño se sienta feliz y elimine el dolor. ¿Requerimos más prueba que el gesto de un lactante mientras se alimenta?

Es por amor

Caricias, besos, abrazos y coito (penetración sexual) también estimulan la descarga de tan felices sustancias, así como de las populares feromonas (hormonas que aumentan el atractivo sexual de una persona y cautivan a su pareja), sobre todo cuando existe carga amorosa y emocional fuerte; tan explosiva combinación genera una sensación muy intensa de placer durante y después de tener relaciones sexuales, a la vez que contribuye a eliminar muchos dolores, insomnio, estrés y depresión.

Y que cada estrella fuese una flor

Los enamorados acertaron al elegir el regalo: de acuerdo con la asociación de flores y plantas (Inglaterra), tener rosas o lirios cerca de la cama aumenta la sensación de bienestar debido a que estos vegetales contienen feniletilamina, sustancia aromática que estimula la liberación de opioides. Para que esto ocurra debe contarse con ambiente ventilado, mantener agua fresca en el florero y, por supuesto, no ser alérgico.

En el fondo de mi taza de café yo te absorbí

Muchas personas sostienen que no hay nada tan placentero que acompañar sus momentos de trabajo, esparcimiento o convivencia con una taza de esta suculenta bebida, y que su efecto casi sensual se prolonga por más tiempo. Esta apreciación no es exagerada: hora y media después de haber consumido dos tazas de café, el nivel de las hormonas de la felicidad se mantiene sensiblemente alto.

Estuve leyendo tus viejas cartas

Una de las maneras más sencillas de producir endorfinas es pensando en hechos felices, evocando situaciones satisfactorias o hasta soñando despiertos con proyectos y anhelos, según se ha comprobado en varios estudios. Por eso mucha gente que se siente abrumada o triste encuentra en recuerdos y fantasías tanto placer.

Ejercicio no. 16

Al efectuar ejercicios de resistencia (correr o practicar futbol, por ejemplo) se presenta una secreción muy alta de morfinas endógenas. Esto explica el por qué de la casi total desaparición de dolor en algunas regiones del cuerpo (hombro, rodilla) cuando se tiene práctica física intensa.

Tu risa, que fractura las derrotas

Una carcajada provoca la segregación de diversas sustancias a nivel cerebral, como adrenalina, (vinculada a creatividad e imaginación), dopamina (que estimula la agilidad mental) y serotonina (químico de efectos calmantes que disminuye hambre y ansiedad); empero, la producción más intensa que se presenta es de endorfinas.

Barriga llena, corazón contento

Aunque las hormonas del bienestar no se incluyen en alimento alguno, se sabe que una nutrición deficiente es causa de desequilibrios químicos que se traducen en cambios anímicos desfavorables; en cambio, el consumo razonable de aminoácidos, minerales y carbohidratos ayuda a mantener buen sentido del humor.

Esta es la apreciación del Dr. Stephen Schoenthaler, sociólogo de la Universidad de California (Estados Unidos), quien después de estudiar por años la dieta de miles de personas en reclusorios, comprobó que al equilibrar su alimentación mejoraban su estado de ánimo. Los cambios fueron más positivos cuando se aumentaron verduras, frutas frescas y cereales integrales, a la vez que se disminuyó la cantidad de carbohidratos refinados (pan blanco, azúcar glass, etcétera), postres muy dulces y aditivos químicos.

Finalmente, escuchar una melodía que nos agrade, contemplar una puesta de Sol u observar a un niño riendo son situaciones entre tantas otras, colectivas o personales, que nos demuestran que la alegría depende de un solo factor: vivir.

El problema de la vela

“El problema de la vela” es un experimento realizado en 1945 por el psicólogo Karl Duncker. Consiste en resolver una pequeña tarea creativa con un grupo de objetos preestablecidos. En este caso, se trata de que, con una vela, una caja de fósforos y una caja de tachuelas, se consigue sostener la vela encendida contra la pared sin derramar cera en el suelo. Tras meditar unos minutos, por la cabeza pasan muchas ideas, como clavar la vela con las tachuelas, pegarla con cera caliente en la pared, pero ninguna funciona. La caja en la que vienen las achelas, clave para resolver el dilema, pasa desapercibida. Una solución es fijar en la pared la propia caja con ayuda de las tachuelas y situar sobre ella la vela encendida.
Los psicólogos conocen este proceso donde  nuestra forma de interpretar la realidad nos impide aplicar nuevos usos a lo que ya conocemos como ‘fijación funcional.

Glucksberg (1962) uso un esquema experimental de 2 × 2 donde manipulaba si los cerillos y las tachuelas estaban dentro o fuera de sus cajas y si a los participantes se les ofrecían premios monetarios por realizar la tarea rápidamente. La condición de las cajas vacías es mas fácil de resolver. Bajo la condición de las cajas llenas los participantes con alta motivación externa tuvieron un rendimiento inferior a los participantes con baja motivación. A uno de los grupos de voluntarios se le había prometido una pequeña suma de dinero si lograba resolver el problema. Al otro grupo simplemente se le pidió que lo hiciera. La revelación es que, a contracorriente del sentido común, el primer grupo tardó mucho más en arribar a la solución del acertijo. Y tras décadas de repetir este experimento y otras de sus variantes más complejas, la conclusión ha sido siempre la misma: tener un incentivo externo disminuye la capacidad creativa.

Daniel Pink (Drive: The Surprising Truth About What Motivates Us) dice que un incentivo por solucionar lo más rápidamente posible éste problema, en éste caso entorpece el razonamiento y bloquea la creatividad. En cambio, el incentivo sí puede agudizar el razonamiento y acelerar la creatividad en aquellos casos en que el enfoque es estrecho y puedes ver el objetivo directamente.

¿Cómo convertir los datos en información?


Bajo el nombre de minería de datos se engloban un conjunto de técnicas encaminadas a la extracción de “conocimiento” procesable implícito en las bases de datos de las empresas. Las bases de la minería de datos se encuentran en la inteligencia artificial y en el análisis estadístico. Las técnicas de minería de datos se emplean para mejorar el rendimiento de procesos de negocio o industriales en los que se manejan grandes volúmenes de información estructurada y almacenada en bases de datos. Por ejemplo, se usan con éxito en aplicaciones de control de procesos productivos, como herramienta de ayuda a la planificación y a la decisión en marketing, finanzas, etc.

Asimismo, la minería de datos es fundamental en la investigación científica y técnica, como herramienta de análisis y descubrimiento de conocimiento a partir de datos de observación o de resultados de experimentos.

La minería de datos se puede usar para administrar una base de clientes, mercadotecnia, labores de inteligencia.

Una área relacionada es la modelación. Recientemente ha habido un fuerte desarrollo de metodologías causales aplicadas a la mercadotecnia.

¿Cómo toma sus decisiones? Breve guía para abordar la complejidad

DAEDALUS

The TETRAD Project: Causal Models and Statistical Data

Structural equation modeling

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